Virtudes de la vergüenza
Maubrun, Sylvain
Virtudes de la vergüenza - 2018.
69
¿Qué cualidades reconocerle a la vergüenza? Partiendo de aquello por lo que el sujeto accede a ella, es decir, el afecto, y trayendo a colación algunos ejemplos variados a través de los cuales ella puede ser identificada, trataré de destacar la implicación del cuerpo como superficie en su surgimiento. A través de este pasaje que ella impone, desde lo íntimo hacia una escena expuesta a la mirada, una «extimidad» que produce su precipitación sobre el cuerpo, el examen de la vergüenza se ceñirá a la cuestión de saber cómo puede reflejarse con respecto al circuito pulsional, cómo se sujeta a él. Será, así, materia del caso de eritrofobia presentado en la «Sociedad del miércoles», que dio lugar a una discusión entre los primeros psicoanalistas, durante la cual Freud señalaría la implicación de la rabia. Por último, si Lacan confiere a la vergüenza el valor ético de iniciar la celebración del ser, analizaré, entonces, sus virtudes, tanto para el sujeto que se dirá cubierto por ella, como para el analista en su acto. Su carácter didáctico residiría entonces en el hecho de que nos lleva a mantener la dirección del tratamiento, es decir, la «rotación» del discurso. Responder a este instante crucial de vergüenza significaría, tal vez, tener la mayor consideración posible con respecto al estilo del analista.
Virtudes de la vergüenza - 2018.
69
¿Qué cualidades reconocerle a la vergüenza? Partiendo de aquello por lo que el sujeto accede a ella, es decir, el afecto, y trayendo a colación algunos ejemplos variados a través de los cuales ella puede ser identificada, trataré de destacar la implicación del cuerpo como superficie en su surgimiento. A través de este pasaje que ella impone, desde lo íntimo hacia una escena expuesta a la mirada, una «extimidad» que produce su precipitación sobre el cuerpo, el examen de la vergüenza se ceñirá a la cuestión de saber cómo puede reflejarse con respecto al circuito pulsional, cómo se sujeta a él. Será, así, materia del caso de eritrofobia presentado en la «Sociedad del miércoles», que dio lugar a una discusión entre los primeros psicoanalistas, durante la cual Freud señalaría la implicación de la rabia. Por último, si Lacan confiere a la vergüenza el valor ético de iniciar la celebración del ser, analizaré, entonces, sus virtudes, tanto para el sujeto que se dirá cubierto por ella, como para el analista en su acto. Su carácter didáctico residiría entonces en el hecho de que nos lleva a mantener la dirección del tratamiento, es decir, la «rotación» del discurso. Responder a este instante crucial de vergüenza significaría, tal vez, tener la mayor consideración posible con respecto al estilo del analista.
Réseaux sociaux