EM Georges, Rogenette

El traumatismo psicológico: de la efracción a la reconstrucción. Perspectivas clínicas en el contexto de la catástrofe natural. - 2026.


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El traumatismo psicológico, definido etimológicamente como una «herida por efracción», constituye una respuesta normal a acontecimientos excepcionales que amenazan la integridad física y/o psíquica. La evolución histórica del concepto, desde las investigaciones pioneras de Oppenheim en 1888 sobre la «neurosis traumática» hasta las clasificaciones nosográficas contemporáneas, revela una comprensión profunda de estos fenómenos complejos. Estudios recientes identifican cuatro síntomas principales del trastorno de estrés postraumático: reviviscencias (flash-back, pesadillas), comportamientos de evitación, hiperactivación neurovegetativa y alteraciones cognitivas y anímicas. El enfoque neurobiológico destaca los mecanismos implicados, en particular la hiperactivación de la amígdala y la desregulación de las conexiones con la corteza prefrontal, lo que provoca dificultades en la regulación emocional y fenómenos disociativos. Las reacciones individuales varían según la naturaleza del evento, los antecedentes personales, el estado mental y el nivel de apoyo del entorno. La prevalencia mundial del trastorno por estrés postraumático se estima en un 3,9 %, con predominio en las mujeres. Los enfoques terapéuticos incluyen EMDR, terapias cognitivo-conductuales e hipnosis, complementadas, si es necesario, con enfoques no convencionales y tratamiento farmacológico. Un tratamiento holístico, que integra el papel fundamental del entorno, los factores y los tutores de resiliencia, favorece la transformación de las vulnerabilizaciones en recursos terapéuticos y permite la reconstrucción psíquica.